El teatro simbolista reaparece en el humor macabro de Las Criadas

Clara y Soledad son hermanas y trabajan como criadas para una señora de la alta burguesía francesa. Pero viven hacinadas, en la miseria y casi como esclavas. Una mañana en que la jefa sale de casa, emprenden el juego de interpretarla y recrean una versión burlesca que conjuga el amor, admiración, envidia y odio que le profesan.
Así inicia la trama de Las Criadas, una pieza teatral del francés Jean Genet, basada en el polémico crimen de las hermanas Papin. El caso, que conmocionó a Francia en 1933, describe la macabra mutilación de la que fueron víctimas la señora Lancelin y su hija, asesinadas por las domésticas Christine y Lea Papin quienes confesaron sin dificultad su delito. De la historia el autor sacó a la luz el mundo del subproletariado, dejando entrever la situación del servicio doméstico, después de la II Guerra Mundial, cuando se gestaba la lucha de clases sociales. La construcción de este cuadro llegó a manos de Víctor Acebedo y Augusto Enríquez en 1996. Una idea que surgió como el ejercicio de la cátedra de actuación para graduarse como intérpretes dramáticos, en la Universidad Nacional de Cuyo, en Argentina.

Se trata de una adaptación cargada de simbolismo teatral reproducida 20 años después de una vasta trayectoria, enriquecida del profesionalismo y química que aún conservan. Los actores respetan el pedido expreso de Genet respecto a la interpretación hecha por hombres. “No hemos ocultado para nada nuestra masculinidad, sino que hemos sacado los rasgos femeninos y trabajamos con el humor de la crueldad”, asegura Acebedo.

El estudio minucioso del lenguaje corporal y verbal, resaltado por el maquillaje y la entonación permite conocer a fondo el perfil cruel de la patrona, por su trato arrogante y tenaz. Además, los actores se valen de la connotación intrínseca de los pocos elementos que usan para dar vida a la escenografía como el vestido rojo, las pantuflas, el joyero y el abanico.

El vestuario, elaborado con medias nailon, devela la realidad de las hermanas como mujeres básicas y que sufren desnutrición. Y el mueble blanco que refleja el altar de sacrificio para simular el anhelado crimen.

Aunque a través del juego del humor y del cambio de roles las hermanas ejercen la libertad del pensamiento, el conflicto se centra en la carta que ha escrito Clara, en la que acusa de ladrón al amante de la señora, evidencia que no logra ser prueba suficiente para mantenerlo encarcelado.
Es así como la diversión se les desbarata por temor a ser descubiertas y el desequilibrio se apodera de ellas al punto de preparar el asesinato real de su ama. Según Acebedo, son muchas las lecturas que se pueden tener de esta obra, y resalta que en la actualidad ser empleada doméstica tiene otras connotaciones. Él reconoce que esta pieza teatral recorre el discurso del actual gobierno, cuando legalizó la actividad doméstica que exhortó el respeto a sus derechos, a nivel social y de salud. Las Criadas dura 15 minutos y se presentará del 11 al 27 de julio, de jueves a viernes a las 19:30. En Microteatro Miraflores, ubicado en Cdla. Miraflores, Avenida Las Palmas 307 y calle 4ta. (I)
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