Unión eterna con la Pachamama, un matrimonio indígena

En el punto exacto donde el Dios Sol vigila toda la tierra (12:00), José Imbaquingo y Laura Cabascango retornaron a los brazos de la Pachamama para transitar juntos por el camino de la vida, los saberes ancentrales y la unión espiritual, durante tres días que duró la ceremonia de su matrimonio andino.

Los asistentes admiraron los ritos de purificación de los pétalos de rosas junto con ortiga, lavado de pies y bendiciones de parte de los sabios de la comunidad, sus abuelos.

Al ritmo de la música, trazaron un camino donde priman los altibajos, las alegrías, pero que será solventado por la divinidad andina y católica a la cual se enmendaron. Este matrimonio indígena se desarrolla en tres fases:

Preparación

La Pachamanka, un pequeño hueco dentro de la misma madre tierra, brindó un espacio de fertilidad entre sus entrañas, fue el lugar donde se cocieron el maíz, piñas, papas, camotes que al calor del fuego que proporcionaron las rumis (piedras) que se calentaron con el nina (fuego), dando así la cocción perfecta a vapor de todos los productos, que no pudieron escapar ante el sello infranqueable de las hojas y ramas.

Los Pambamesa (almuerzo comunitario) fue una forma de agradecimiento de los esposos hacia sus invitados.

Acto de matrimonio

El pueblo Kayambi de la comunidad de Pijal, parroquia González Suárez se congregó con su indumentaria blanca, ponchos alusivos a la cultura indígena, para adornar el camino de pétalos de rosas hacia al altar, donde aproximadamente 250 personas admiraron la ceremonia andina y católica del matrimonio Imbaquingo Cabascango.

José ingresó a la ceremonia junto con sus hijos Daky y Atik, sus padres y abuelos. De pronto los aplausos llenaron de eco el templo al ver ingresar al mismo a su futura esposa Laura, quien con un lento caminar se acercó a entregar su vida para formar un hogar. Un sacerdote confirmó el pacto de amor con la religión católica.

Posteriormente, José recibió un regalo por parte de sus padrinos. Una pluma de cóndor fue el símbolo que representa fuerza y conservación, mientras que Laura tomó entre sus manos otro símbolo, era un huevo de una ave ancestral de la zona pintada de color azul, en representación de fertilidad. Pero el acto emotivo propiciaron las abuelas de los esposos, quienes con las experiencias que obtuvieron a través de los años de vida, bendijeron el matrimonio.

Purificación

En el último día de la ceremonia, los esposos guiaron a los invitados en una procesión hacia los espíritus de la montaña para ejecutar el acto de purificación, donde la montaña representa el lado masculino y la Pachamama evidencia la feminidad.

En una conversación con su alma, José pidió permiso a la tierra y al fuego, posteriormente el permiso al agua y al aire, para la purificación de su cuerpo, mente y espíritu.

El agua limpió de todo mal a los esposos, que luego se retiraron a continuar con el festejo bajo las notas musicales que emanó el bandolín de Daky, quien ofreció su música para el bienestar de su familia.

A continuación una crónica gráfica, elaborada por uno de nuestros colaboradores.

 1

2

3

4

5

6 7 8

9

10 11

12

13

14

15

16

17

18

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s