AVC: La experiencia silenciada de la subversión

El largometraje de Mauricio Samaniego, Alfaro Vive Carajo, es quizás el filme emblema de este año. Viaje a la memoria, viaje a la juventud, viaje al dolor, viaje a una aventura colectiva. Y mucho más.

Mauricio Samaniego, guionista y director de cine, viene trabajando largos años en torno a su experiencia personal en el movimiento revolucionario Alfaro Vive Carajo (AVC). Mauricio vivió la tortura y la cárcel, y miró caer a muchos de sus compañeros. Para él, su oficio de narrador es  inseparable de esa experiencia, como si llevara consigo la obligación de testimoniar. Recordemos que la represión contra el movimiento guerrillero Alfaro Vive Carajo dejó un reguero de crímenes de lesa humanidad que permanecen impunes. Mauricio, como sus compañeros, sabe que este país les debe justicia. El lugar de su mirada, sin embargo, no es el del testimonio judicial. Mauricio no formula un reclamo delante del juez o del Estado. Mauricio narra para hacerse cargo de su propia historia.

El documental Alfaro Vive Carajo nos propone un relato colectivo, una historia narrada por un “nosotros”, en la que el propio director se confunde con los demás testigos. Es un dispositivo extraño pero a la vez poderoso e intrigante. ¿Qué hace Mauricio sentado frente a sí mismo, entrevistándose? ¿A quién interroga? Al hablar consigo mismo, aunque su yo sea en apariencia un nosotros, Mauricio nos dice: atestiguo en primer lugar para mi conciencia, en nombre de mi sobrevivencia. Esta duplicación, de un yo que interroga y un nosotros que responde, es una forma de abordar el deber moral del testimonio. La variedad de testigos que aparecen en el filme, algunos insospechados, las atrocidades que denuncian, la juventud y entereza que destilan, los dilemas éticos que revelan, nos hablan de un denodado esfuerzo de búsqueda de ese nosotros. El filme es más pequeño que la epopeya que narra, por supuesto, pues la epopeya se prolonga hasta la vida presente de todos sus protagonistas sobrevivientes. Pero el tema del filme no es ese: el tema del filme es la experiencia de la subversión como experiencia silenciada en nuestra conciencia colectiva.

El filme de Mauricio Samaniego no enseña que la aventura de AVC, aparentemente insignificante para nuestra Historia Nacional, encierra algunas claves de lo que somos, de nuestra relación con el poder, con la política, con las relaciones de clase y con la moral.

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